Parroquia Cristo Redentor

Blog del párroco

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  • 2014-12-06 8:20 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    La venida del Hijo de Dios al mundo había sido preparada por la historia de la salvación a lo largo de siglos y finalmente por san Juan Bautista. A nosotros nos corresponde ahora hacer también la preparación mediante una buena disposición del corazón, tomándonos en serio los llamados que nos hacen el evangelista Marcos, las voces de los profetas y la predicación de Juan Bautista. Este es el sentido del Adviento que estamos viviendo. Si Navidad es acoger a Dios como el Emmanuel, el ‘Dios-con-nosotros’, no habrá Navidad si no preparamos nuestras personas para acoger a Dios, de modo que sea ‘con-nosotros’. Esta semana Juan Bautista nos dice que la venida de Dios se prepara en el ‘desierto’, con la austeridad en nuestros hábitos y estilos de vida, con silencio interior y exterior. Todo lo contrario a lo que nos propone el mundo, especialmente en estos días en los que, bajo apariencia de cultivar la amistad y la generosidad, se nos invita al desenfreno en el consumo, el ruido y las compras. A Juan Bautista el Espíritu es quien lo impulsa al desierto. ¿Estás dejando que el Espíritu te impulse también al desierto este Adviento? ¿Estás sacando tiempo para escuchar al Espíritu?


    Consejo de la semana:  Si no lo has hecho todavía, apresúrate a preparar la corona de Adviento en tu hogar, como te recomendaba la semana pasada. Haz una lista de los hábitos que vas a revisar en tu vida. Dialoga pausadamente con Dios en tu oración sobre lo que hay que quitar, cambiar o añadir este Adviento para preparar bien la llegada del ‘Dios-con-nosotros’. De manera especial revisa tu empleo del tiempo, de tus bienes y de tu dinero. Si hacemos lo mismo de cada año tendremos los mismos resultados que nos dejan insatisfechos. Toma la decisión de que este año no sea así.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-11-29 11:30 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    La palabra adviento significa advenimiento.  Es un término cristiano de origen pagano.  En la Roma pre-cristiana se llamaba adviento a la venida anual de divinidad a su templo, para visitar a sus fieles.  La estatua del dios se suponía que permanecía entre los suyos mientras duraba la solemnidad.  También, en la etiqueta de la Corte Romana pagana, se llamaba adviento a la primera vista oficial que un personaje importante hacía a su pueblo al entrar en funciones o tomar posesión de su cargo.  Así adviento pasó a designar la venida de Cristo entre los hombres (Navidad) y su advenimiento glorioso que coronará su obra redentora al final del mundo (la parusia).  En la historia de la liturgia, el Adviento manifiesta la necesidad de una preparación ascética a la Navidad.  El Adviento es como una Cuaresma para la Navidad, un tiempo de espera gozosa del nacimiento del Salvador, orientando a los cristianos a fijarse en el retorno glorioso del Señor al fin del mundo.  El tiempo del Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.  En el evangelio de hoy Jesús nos pide que estemos vigilantes, en vela.  ¿Estoy adormecido?  ¿En qué?  ¿Qué haré para que este tiempo de Adviento que hoy empezamos sea vivido cabalmente?


    Consejo de la semana:  Si no lo has hecho todavía, apresúrate a preparar tu corona de Adviento en tu hogar.  Es tan sencillo de hacer y encierra un simbolismo tan hermoso.  Debe ser el centro de la oración hogareña, donde la familia se reúne para orar diariamente como comunidad en espera y así preparar las venidas cotidianas de Cristo a nuestras vidas.  Cuando construyas tu corona de Adviento, envíanos una foto para publicarla en nuestra página web.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-11-22 9:15 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    La capacidad de respuesta efectiva ante el sufrimiento del otro es la medida del amor. Se nos pide este ejercicio del amor: dilatar el corazón hasta que sea tan grande, tan descentrado de sí mismo y salvífico como el del Crucificado.  «Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espirituales, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios».  Esta cita tomada del Catecismo de la Iglesia Católica número 2447 nos lleva a reflexionar sobre el criterio con el que será evaluada nuestra vida y que Jesús expone en el evangelio de hoy.  ¿Qué obras de misericordia realizo?  ¿Con qué frecuencia?  ¿Con qué motivación?


    Consejo de la semana:  Comienza cada día con oración.  Que sea tu alimento cotidiano.  Separa media hora al menos, en silencio, a solas con Dios sólo.  Siempre es costoso crear patrones de conducta.  Para disponer de tiempo en la mañana a una hora más o menos fija es necesario ir a descansar cada noche a una hora más o menos fija.  Ayúdate también de herramientas como los podcasts de rezandovoy.org o de comentarios al evangelio y las lecturas del día a los que puedes suscribirte por correo electrónico o consultar en Internet.  En el apartado de Enlaces de nuestra página web (pacrired.org/Enlaces) encontrarás ayuda.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-11-15 9:06 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Grandes verdades de aplicación bien práctica nos enseña el evangelio de este domingo.  Verdades sobre las que hay mucha confusión hoy, cuando se nos asegura y refuerza desde todas partes que las cosas son de otro modo.  Muchos, mal influenciados, piensan que su verdadera felicidad está en decidir sus propias metas y luchar por alcanzarlas como una conquista personal.  La parábola nos dice que la verdadera felicidad está en saber que todo lo que somos y tenemos es pura gracia, don de Dios, que por amor nos ha dotado así: no son conquista personal.  También la parábola nos enseña que no se puede alcanzar la felicidad ni la realización personal de otro modo que manejando los dones de Dios, es decir, todo, según la voluntad de Dios, no según mis criterios de persona buena o mi sentido común.  Pero para esto es necesario ”conocer a Dios” en el sentido bíblico de tener un conocimiento experimental de Él.  De otro modo no es posible confiar en Él.  Y para “conocerle” es necesario tratarle, relacionarse con Él diariamente por medio de la oración perseverante, prolongada, apoyada en su Palabra, abierta a su presencia en el silencio interior.  ¿Cómo es tu oración?  ¿Cómo es tu “conocimiento” de Dios?  ¿Cuáles son tus metas en la vida?  ¿Cuáles de ellas están dialogadas y acordadas con Dios en la oración?


    Consejo de la semana:  Comienza cada día con oración. Separa media hora al menos, en silencio, a solas con Dios sólo.  Siempre es costoso crear patrones de conducta.  Para disponer de tiempo en la mañana a una hora más o menos fija es necesario descansar cada noche a una hora más o menos fija.  Ayúdate también de herramientas como los podcasts de rezandovoy.org o de comentarios al evangelio y las lecturas del día a los que puedes suscribirte por correo electrónico o consultar en Internet.  En el apartado de Enlaces de nuestra página web (pacrired.org/Enlaces) encontrarás ayuda.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-11-11 10:16 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Anoche en Caribbean Cinemas de San Patricio Plaza se llevó a cabo la premiere de la película "Mary's Land" en una actividad auspiciada por Conferencias María Reina de la Paz. El coctel comenzó antes de la hora anunciada, las 6:30 pm, y la película se exhibió a las 7:30 pm. La gran concurrencia pudo compartir en fraternidad mientras disfrutaba de exquisitos piscolabis y bebidas con y sin alcohol. En la sala de proyección, el diácono Iván Domínguez agradeció a los presentes su asistencia y apoyo a la actividad que buscaba también recaudar fondos para llevar a sacerdotes a Medjugorje, a fin de que puedan conocer esta experiencia de primera mano. Luego de orar juntos un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, inició la película.


    El guión está muy bien escrito y desarrolla una trama al estilo de las misiones asignadas al agente secreto James Bond en las que se van insertando entrevistas a personajes reales y conocidos sobre su experiencia de fe en torno a María, Madre de Dios y Madre nuestra. Cuenta con muchos momentos jocosos y muchos que mueven a la oración y a la acción de gracias por la profundidad del mensaje que se comunica con diálogos entre el Padre, su Hijo, la Virgen y otros, unido a visuales de una gran belleza y expresión.


    Es toda una catequesis sobre la vida de fe y el papel de María en ella. Rica en testimonios reales e impactantes, sin duda no dejará indiferentes "a los que buscan" (como indica la dedicatoria de la cinta). Es grande el vacío en la persona cuando Dios no está presente en su vida y se reduce a un concepto sin relevancia. Por el contrario, basta quererlo para recorrer un camino con Dios en el que Él se convierte en el sentido de todo en nuestra vida, regalándonos su paz y la felicidad que buscamos infructuosamente fuera de Él. Santa María es siempre la guía, la Madre, en estos recorridos. 


    En estos enlaces pueden ver los "trailers" de la cinta.


    Trailer 1


    Trailer 2


    Espero que puedan verla, disfrutarla y recomendarla a tantos "buscadores" que, consciente o inconscientemente anhelan la paz y la verdadera felicidad.


    Dios les bendiga abundantemente,


    P. Angel



  • 2014-11-08 10:40 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Estas palabras de Jesús indican que para que Dios esté en medio nuestro, para que sea el "Dios con nosotros" (el Emmanuel) es necesario estar reunidos en su nombre. Veamos lo que esto significa.


    El nombre en la tradición judía representa el ser y actuar de la persona. Por tanto, el nombre de Dios es sumamente sagrado y se refiere al ser y actuar de Dios.  Sabemos que hay tres personas divinas en el único y sólo Dios. Estas personas son, viven y obran la comunión en el amor. Juan nos dice: ‘Dios es amor’. Por tanto, reunirse en el nombre de Dios significa reunirse en la comunión en el amor que es Dios, uno sólo en tres personas. La comunión en el amor no puede vivirse en solitario. Requiere, por tanto, que hayan dos o más para que el amor pueda comunicarse. El sentido de la frase es: donde hay dos o más que viven en comunión con Dios, allí está Él presente y actuando.


    Donde hay dos o más viviendo la comunión con Dios, allí está y se manifiesta Dios. La comunión con Dios es un don que tiene que recibirse como don y vivirse como don para que Dios pueda hacerse presente en medio nuestro. Es necesario dejar que Dios nos moldee para vivir en su voluntad y así mantener la comunión con Él y la comunicación de su ‘nombre’, esa comunión en el amor, por medio nuestro a los demás.


    Esto debe verificarse en cada una de nuestras acciones como cristianos. Cuando se da en nuestras acciones, palabras, actividades, apostolados y reuniones, en nuestro hogar,  en nuestro trabajo, en nuestra parroquia, entonces le permitimos a Dios hacerse presente y actuar en medio nuestro, transformando nuestro mundo en Reino de Dios, anticipo del Cielo.

  • 2014-11-08 10:30 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Este domingo celebramos la dedicación de la Basílica de Letrán que, como lee en su frontispicio, es “madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo” porque fue la primera basílica de la Iglesia Católica. Cristo nos dijo que el templo de Dios es, en primer lugar, el corazón del hombre que ha acogido su palabra porque Dios habita en él. Pablo escribe a los cristianos de Corinto: "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” Pero también la presencia de Dios se encuentra “donde están dos o tres reunidos en mi nombre”, donde dos o más “templos de Dios” se reúnen. Esto puede darse en cualquier lugar. Sin embargo, el lugar por excelencia para esta reunión es el templo consagrado, donde el mismo Dios que habita en nosotros nos convoca a celebrar la Eucaristía y demás sacramentos, alimentando y fortaleciendo así su presencia en nosotros y enviándonos como portadores de la misma a los ambientes en los que nos desenvolvemos. No dar valor a la ekklesía, a la asamblea de los convocados, o a la reunión en el templo consagrado son síntomas de una vivencia religiosa individualista que no ha entendido que el amor de Dios donado a cada fiel y su comunicación a los hermanos son condición de posibilidad de la comunión, meta de nuestra existencia.


    Consejo de la semana: En la liturgia bien celebrada participa todo nuestro ser: mente sentimientos, vista, tacto, voz… nada debe quedar fuera de la influencia divina cuando queremos que el Espíritu Santo habite en nosotros y nos haga instrumentos de comunión, cuando queremos que ore y viva en nosotros y con nosotros.  Prepárate para el encuentro con Dios en el templo con al menos media hora de oración diaria y unos diez minutos de oración en la capilla del Santísimo antes de la Misa. Muchos de nuestros hermanos lo hacen y han visto los frutos.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-11-01 8:30 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Este domingo celebramos la conmemoración de los fieles difuntos. Sobre la realidad de la muerte nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «Gracias a Cristo, la muerte cristiana tiene un sentido positivo. "Para mí, la vida es Cristo y morir una ganancia" (Flp 1, 21). "Es cierta esta afirmación: si hemos muerto con él, también viviremos con él" (2 Tm 2, 11). La novedad esencial de la muerte cristiana está ahí: por el Bautismo, el cristiano está ya sacramentalmente "muerto con Cristo", para vivir una vida nueva; y si morimos en la gracia de Cristo, la muerte física consuma este "morir con Cristo" y perfecciona así nuestra incorporación a El en su acto redentor» (no. 1010).


    «La muerte es el fin de la peregrinación terrena del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último destino. Cuando ha tenido fin "el único curso de nuestra vida terrena" (LG 48), ya no volveremos a otras vidas terrenas. "Está establecido que los hombres mueran una sola vez" (Hb 9, 27). No hay "reencarnación" después de la muerte» (no. 1013).


    En nuestra oración dialoguemos con el Señor sobre nuestra muerte y nuestra vida en Cristo.


    Consejo de la semana: Además de nuestra oración por los difuntos y la celebración de la Santa Misa, te invito a lucrar indulgencia plenaria esta semana y a ofrecerla por los fieles difuntos.  En el boletín impreso (pacrired.org/Boletines) encontrarás la información necesaria para hacerlo.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-10-25 9:11 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    En su Carta encíclica Dios es Amor (n. 18) Benedicto XVI nos dijo: «El amor al prójimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jesús, consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto sólo puede llevarse a cabo a partir del encuentro íntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comunión de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. Más allá de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atención, que no le hago llegar solamente a través de las organizaciones encargadas de ello, y aceptándolo tal vez por exigencias políticas. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita. En esto se manifiesta la imprescindible interacción entre amor a Dios y amor al prójimo». ¿Cómo cultivo mi ‘encuentro íntimo con Dios’ cada día?


    Consejo de la semana: Ora diariamente en tu hogar. Trata de que sea cada día a la misma hora. Prepárate un lugar que sea acogedor. Enciende una vela. Abre la Biblia. Coloca un crucifijo o la imagen de Nuestro Señor. Quizás también la de la Virgen o algún santo. Adopta una postura cómoda, pero sin que haya peligro de que te duermas. Para dejar a Dios actuar en ti en la oración tienes que estar bien despierto. Dedica cada día al menos 30 minutos. Invoca al Espíritu Santo y pídele que te abras a la presencia amorosa de Dios.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2014-10-18 9:00 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    La enseñanza de Jesús en el evangelio de hoy: «Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» se cita frecuentemente para decir lo que Jesús nunca dijo. Su respuesta fue: dadle al César lo que tiene su imagen, es decir, lo que le corresponde en justicia, y dadle a Dios también lo que le corresponde, es decir, lo que tiene su imagen. Puesto que toda la creación lleva la imagen de Dios –particularmente el ser humano– todo debe dársele a Dios, que es lo mismo que decir: todo debe manejarse según su voluntad. Dándole al ‘César’ lo que le corresponde en justicia estamos ‘dando a Dios lo que es de Dios’. Pero cuidado: ningún ‘César’ tiene autoridad para impedir que se le ‘de a Dios lo que es de Dios’.


    Consejo de la semana: Hoy la Iglesia universal celebra la Jornada Mundial de las Misiones, conocida como el DOMUND. Además de ofrecer tu aportación económica generosa para apoyar la obra misionera de la Iglesia, te invito a realizar a lo largo de la semana al menos una de las siguientes obras: (1) visitar durante una hora a un enfermo de la parroquia, (2) visitar a un encarcelado, (3) ofrecer de comer a un hambriento, (4) pedir a personas enfermas que ofrezcan su dolor en unión con el de Jesús por las misiones, (5) visitar a Jesús en el sagrario y orar por los misioneros, (6) rezar el Rosario por los misioneros, (7) servir de algún modo a un necesitado que no te puede repagar, (8) meditar la Pasión de Jesucristo.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

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