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Domingo 32 del Tiempo Ordinario - Ciclo A
8 de noviembre de 2020
LITURGIA DE LA PALABRA En unas nupcias judías el deber de las vírgenes era acompañar al esposo con lámparas encendidas (signo de la alegría) al banquete en el que éste acoge a la desposada para comenzar su vida en común. En la parábola se califica de necias a las que sabiendo que el esposo tenía que llegar –aunque no se supiera el momento– no se prepararon para poder mantener sus lámparas encendidas hasta llegar al banquete. No prepararse para algo que se sabe que va a ocurrir es necedad. Así sucede con la muerte. La parábola se refiere a ese momento en el que Dios nos llamará a entrar al banquete de bodas –signo de la vida en comunión con Él– y para el cual o estamos preparados o nos lo perderemos. En los banquetes de bodas judíos la puerta no se cerraba definitivamente pero en la parábola si, para significar que se vive una sola vez; no hay reencarnación. Prepararse es sensatez y sabiduría –como comenta la primera lectura– y no hacerlo es necedad. La lámpara encendida y con suficiente aceite de repuesto es símbolo de la vida con comunión con Dios que comienza con el bautismo, se vive en este mundo dejándonos modelar por Dios para ser como Él es y se prolonga para siempre en la eternidad. Mis acciones hasta ahora, ¿me colocan entre los sensatos o entre los necios? CONSEJO DE LA SEMANA Antes de comenzar tu día pide ayuda a Dios para que puedas ser luz para todos los que Dios ponga en tu camino hoy, buscando lo mejor para ellos: perdonar al que te ofende, ceder el paso, saludar con afecto, prestar un pequeño servicio cargando algo o abriendo una puerta, consolar a alguien que esté triste, ofrecer una palabra de aliento al deprimido o desesperado, dar un buen consejo, compartir un alimento, etc. Que tus obras esta semana sean obras que iluminen. VIDA PARROQUIAL Santa Misa dominical en el templo y por Zoom: Por el momento: Cada semana encuentran en YouTube y Facebook: Para hacer su donativo: INFORME ECONÓMICO
Ante la merma de ingresos ocurrida en el Fondo Ordinario parroquial, por el cierre parcial de la Parroquia, los gastos se estuvieron cubriendo en parte con dineros del Fondo de Construcción y Mejoras. Los mismos se le están devolviendo en la medida que se van generando ingresos suficientes en el Fondo Ordinario.
NOTA: Durante los años 2018 y 2019 se hicieron pagos de proyectos ascendentes a $45,548.13. Se espera comenzar este año el proyecto de remodelación del salón parroquial y realizar también otras importantes mejoras. |
Gloria
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (6, 12–16)
La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. Meditar en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.
Palabra de Dios. (R. Te alabamos, Señor.)
Salmo
(62, 2. 3–4. 5–6. 7-8 (R.: 2b))
R.: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4, 13-18)
Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.
Palabra de Dios. (R. Te alabamos, Señor.)
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13)
(R. Gloria a ti, Señor.)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.”
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.”
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»
Palabra del Señor. (R. Gloria a ti, Señor Jesús.)
Credo
Credo de Nicea-Constantinopla
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
Credo «de los Apóstoles»
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven espiritualmente a mi corazón.
(Pausa de adoración)
Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.