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Parroquia Cristo Redentor
Arquidiócesis de San Juan, Puerto Rico
Iglesia Católica, Apostólica y Romana

En Comunión
BOLETÍN PARROQUIAL DIGITAL


Domingo de Ramos - Ciclo C
10 de abril de 2022



El Domingo de Ramos explicado

El sexto domingo de Cuaresma recibe el nombre especial de Domingo de Ramos o de Pasión, y constituye el pórtico solemne de la Semana Santa, que culminará en la celebración del Triduo Pascual. En su estructura litúrgica encontramos a modo de anticipación lo que celebraremos en el referido Triduo.

La liturgia del domingo de Ramos incluye los dos polos del Misterio Pascual: rechazo y aceptación, sombra y luz, muerte y vida. De la alegría de la procesión, pasaremos a la contemplación de la Pasión. Estos dos polos encuentran su expresión más completa y perfecta en el altar de la Eucaristía que, al mismo tiempo que sacrificio, es banquete festivo de los hijos de Dios. En el Oficio de Lecturas de hoy, la segunda, de san Andrés de Creta, nos propone muy bien los sentimientos espirituales con que debemos participar en la celebración hoy:

"...Ea, pues, corramos a una con quien se apresura a su pasión, e imitemos a quienes salieron a su encuentro. Y no para extender por el suelo, a su paso, ramos de olivo, vestiduras o palmas, sino para prosternarnos nosotros mismos, con la disposición más humillada de que seamos capaces y con el más limpio propósito, de manera que acojamos al Verbo que viene, y así logremos captar a aquel Dios que nunca puede ser totalmente captado por nosotros.
.. Y si antes, teñidos como estábamos de la escarlata del pecado, volvimos a encontrar la blancura de la lana gracias al saludable baño del bautismo, ofrezcamos ahora al vencedor de la muerte no ya ramas de palma, sino trofeos de victoria".

En la celebración de hoy aclamamos al Señor uniéndonos a una gente débil como nosotros que no será capaz de mantener la adhesión a él a la hora de la verdad; vemos a Jesús entrando como Señor victorioso pero de la manera más poco "guerrera" imaginable, montado en un pollino; escuchamos un anuncio profético que nos habla de un Siervo con unas actitudes dignas de ser reflexionadas; oimos cómo Pablo nos explica aquello que es central en nuestra fe, la fidelidad de Jesús hasta anonadarse, hasta morir en la cruz, y cómo esta fidelidad hace que él sea para nosotros el único camino, y viva ahora victorioso para siempre; escuchamos, finalmente, con emoción, el relato tan detallado de los últimos momentos de Jesús, la culminación de su amor, hasta aceptar el sentirse abandonado del mismo Dios, y nos quedamos contemplando junto con las mujeres el sepulcro, llenos de una confusa y difícil esperanza. Y luego celebramos la eucaristía en la que se nos hará presente Jesús.

Será la afirmación de la fe, en la espera de celebrar con toda la alegría la Eucaristía de Pascua.

Procesión de las palmas
La procesión de las palmas es un recuerdo, una realidad presente y una profecía.

Recuerdo
Ante todo es el recuerdo de un hecho de la vida de Jesús, que tuvo lugar en Jerusalén el domingo anterior a su muerte.

De todas partes, una multitud innumerable de peregrinos habían acudido a Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua. En todas partes no se hablaba aquel año más que de Lázaro, un muerto que Jesús había resucitado. De repente se supo que Jesús estaba en Betania. La muchedumbre se trasladó allí y espontáneamente se forma una comitiva. Jesús no se opone, antes manda buscar un asno que le ha de servir de cabalgadura según la profecía de Zacarías (9. 9-10): "Alégrate con alegría grande, hija de Sión. Salta de júbilo, hija de Jerusalén. Mira que viene a ti tu Rey, justo y victorioso, humilde, montado en un asno".

Realidad actual
El Domingo de Ramos es para nosotros un día en que públicamente confesamos nuestra fe. La procesión no es otra cosa que una gozosa manifestación de la fe que profesamos.

Pero si nos limitamos únicamente a asistir a esta liturgia, a cantar y llevar los ramos de olivo, no podemos decir que acompañamos de veras a Cristo. La religión, para muchos cristianos, es solamente esto: espectacularidad, y no influye para nada en sus vidas. Esta manifestación pública de fe en la realeza de Cristo ha de reflejarse también en la vida de cada uno de nosotros, como lo exige la liturgia que celebramos.

"... que quienes alzamos hoy los ramos en honor de Cristo victorioso, permanezcamos en él, dando frutos abundantes". El simbolismo de las palmas es un simbolismo de lucha y de victoria.

Podemos decir que en esta liturgia somos consagrados combatientes y mártires. Que es "nuestra promoción anual a la dignidad de caballeros y mártires" (Pius-Parshs).

La palma, símbolo del martirio. Al llevarlas queremos manifestarle a Cristo que estamos dispuestos a dar testimonio como los mártires, si no con nuestra vida, porque tal vez no lo quiera, sí al menos con nuestras buenas obras de cada día y nuestra lucha incesante contra los enemigos.

Y aquí puede haber un enorme contrasentido. La palma, símbolo de victoria. Con la palma en las manos queremos manifestar que hemos vencido a Satanás, y, sin embargo, desgraciadamente puede ser que, por dentro, interiormente, sea él nuestro vencedor. Para ser lógicos, coherentes con nuestra fe, es necesario que la realidad se ajuste al simbolismo, es necesario que lo que expresamos externamente lo poseamos interiormente.

Profecía
Veamos también en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén el glorioso cortejo del Señor cuando vuelva, con poder y majestad, para llevar a los suyos a la Jerusalén del cielo. Salgámosle entonces al encuentro con palmas y ramos de olivo, con nuestras manos cargadas de buenas obras, con nuestra victoria sobre el pecado, sobre la carne y el mundo.

La cruz, y sólo ella, es quien franquea, lo mismo a Jesús que a nosotros, la entrada en la gloria del cielo. ¿A quién llamará para formar parte de la triunfal comitiva que ha de entrar en la Jerusalén celestial? A los que hayan reconocido a Cristo como Señor y hayan aceptado su señorío. "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos -en la verdadera Jerusalén, de la cual aquella Jerusalén terrena es tan sólo un símbolo-, sino el que cumple la voluntad de mi Padre".




LITURGIA DE LA PALABRA

La liturgia hoy nos invita a recorrer el camino de la Pasión con Jesús, desde la entrada en Jerusalén hasta el Calvario, y luego hasta la resurrección. Y nos invita a hacerlo con sus mismas actitudes. Para ello es importante la contemplación de los pasos de Jesús y el silencio para interiorizarlos. Toma los ramos este domingo con el deseo sincero de iniciar un camino junto con Él.

Medita cómo han actuado los distintos “poderosos”: sacerdotes, escribas y fariseos, Pilato, Herodes. ¿Qué piensas de ellos? ¿Cómo crees que hubieras podido pensar, actuar, hablar y decidir en su lugar? Frente a ellos, ¿cómo ha pensado, actuado, hablado y decidido Jesús? ¿Cómo ejerce el poder Jesús? ¿Cómo debe ejercerlo su discípulo? ¿Cómo lo ejerces tú?




CONSEJO DE LA SEMANA

A las puertas de la Semana Santa, reflexiona en tu oración hasta que punto puedes, como Cristo, confesar tu fe no sólo de palabra sino con tu vida concreta comprometida con la voluntad del Padre en todo momento. Escoge un elemento que todavía tengas que entregarle a Dios y trabaja con él. Luego ofrécelo en la Misa en la Presentación de los dones junto al pan y al vino sobre el altar. Acostúmbrate a hacer esto en cada Eucaristía.




VIDA PARROQUIAL

Ya no es necesario reservar espacio para asistir a las Misas y demás celebraciones presenciales.

Misa dominical
Celebramos la Misa dominical con participación de fieles los sábados a las 6 pm y los domingos a las 10:30 am. Los domingos se transmite en vivo por nuestro canal de YouTube y por Facebook.

Misa ferial, Cenáculo, Adoración y Vía Lucis
Los martes luego de la Misa de 6 pm celebramos el Cenáculo Mariano. Los jueves desde las 4 pm celebramos la adoración eucarística concluyendo con la Misa de 6 pm. Los viernes celebramos la Misa a las 6 pm seguida del Vía Lucis en el tiempo de Pascua.

Cada semana
En YouTube y Facebook se estrena la Hora Santa de Adoración los jueves a las 10 am y se transmite en vivo la Santa Misa los domingos a las 10:30 am. También en YouTube los viernes se publica el comentario de P. Ángel a las lecturas del domingo.

Durante el tiempo de pandemia
Los Ministros de la Comunión y Pastoral de la Salud no están visitando a los enfermos e impedidos de asistir a la parroquia. La oficina parroquial (787-946-1999) está abierta martes y jueves de 3:00 a 5:00 pm. Enfermos o fieles que requieran algún sacramento llamarán al P. Javier a su celular directamente (‭787-980-2794‬) y él los atenderá. En nuestro sitio web tendremos la información más reciente sobre la vida parroquial.

Para hacer su donativo
[1] deposite su sobre en la urna a la entrada del templo o en la canasta al momento de la colecta
[2] envíelo por correo a: Urb. El Paraíso, 140 Calle Ganges, San Juan, Puerto Rico 00926
[3] use tarjeta de crédito o PayPal; en el sitio web de la parroquia escoja Donar en el menú superior izquierdo, seleccione el concepto, por ejemplo “Colectas Misas-Fondo general”, y ponga su número de sobre en el campo de comentario
[4] use ATH Móvil; seleccione “Donar”, busque “pacrired” y ponga en el campo de “Mensaje” su número de sobre y el concepto del donativo (Colecta, Ofrenda por Misa, etc.)

Libro de meditaciones para la Cuaresma de Unidos contra el hambre
Está disponible este año también en formato digital. El enlace lo encuentran en el sitio web de la parroquia.

Ofrenda Semana Santa
Solicitamos su cooperación para los gastos extraordinarios de la Semana Santa. Para aportar tienen disponibles los sobres especiales, así como las demás opciones para hacer su ofrenda a la parroquia. Sólo indiquen que es para la Semana Santa.

Celebraciones Semana Santa
El Jueves Santo no habrá adoración a las 4 pm. La Misa de la Cena del Señor se celebrará a las 7 pm y luego estárá abierto el Monumento para visistas. El Viernes Santo estárá abierto el Monumento desde las 8 am hasta las 2:30 pm. Se ofrecerá el sacramento de la Confesión desde las 10 am. Los oficios del día se celebrarán a las 3 pm, seguidos del Vía Crucis en el templo. El sábado la Vigilia Pascual será a las 7 pm y la Misa del Domingo de Pascua a las 10:30 am.




INFORME ECONÓMICO
3 de abril de 2022

 Colecta de la semana - sueltos $419.00
 Colecta de la semana - sobres  303.00
 Donativos por medios electrónicos (incluye $15 de donantes por sobres)  385.00
 Tasas administrativas (Bautismos, Misas, Otros)  50.00
 Ofrendas especiales Cuaresma y Semana Santa 104.00
 Venta de El Visitante 15.00
   
 ACUMULADO ANUAL  
 Ingresos en lo que va del año  25,558.66
 Gastos (no incluye pagos de proyectos)   24,705.40
 Proyectos 0.00
 Neto
 $853.26

Desde que comenzó la pandemia en el año 2020 la merma de ingresos ordinarios ha sido cubierta con dineros del Fondo de Construcción y Mejoras. Los mismos se devolverán según se generen ingresos suficientes en el Fondo Ordinario.

Durante los años 2018 al presente se han hecho pagos de proyectos ascendentes a $57,113.97.




SANTA MISA



Evangelio para rito de la bendición de los ramos

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19, 28-40)
(R. Gloria a ti, Señor.)

En aquel tiempo, Jesús caminaba delante de sus discípulos, subiendo hacia Jerusalén.

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:

«Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”».

Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron:

«¿Por qué desatáis el pollino?».

Ellos dijeron:

«El Señor lo necesita».

Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él.

Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo:

«¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas».

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

«Maestro, reprende a tus discípulos».

Y respondiendo, dijo:

«Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».

Palabra del Señor. (R. Gloria a ti, Señor Jesús.)



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (50, 4-7)

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo;
   para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
   para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;
   yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
   las mejillas a los que mesaban mi barba;
   no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
   por eso no sentía los ultrajes;
   por eso endurecí el rostro como pedernal,
   sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios. (R. Te alabamos, Señor.)



Salmo
(Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2ab))

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre si tanto lo quiere». R.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
«Los que teméis al Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel». R.



Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2, 6-11)

Cristo Jesús, siendo de condición divina,
   no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
   al contrario, se despojó de sí mismo
   tomando la condición de esclavo,
   hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
   se humilló a sí mismo,
   hecho obediente hasta la muerte,
   y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo
   y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
   de modo que al nombre de Jesús
   toda rodilla se doble
   en el cielo, en la tierra, en el abismo,
   y toda lengua proclame:
   Jesucristo es Señor,
   para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios. (R. Te alabamos, Señor.)



Versículo

Cristo se ha hecho por nosotros obediente
hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo
y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.


Evangelio


Las distintas partes en el texto están marcadas con la siguiente clave:
C. Cronista (parte que lee el diácono o lector)
+ Jesucristo (parte que lee el sacerdote)
S. Otros (parte que lee la asamblea)


Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22, 14 — 23, 56)

C. Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa y los apóstoles con él y les dijo:

+ «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios».

C. Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo:

+ «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios».

C. Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo:

+ «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía».

C. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo:

+ «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros».

«Pero mirad: la mano del que me entrega está conmigo, en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!».

C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros sobre quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.

Se produjo también un altercado a propósito de quién de ellos debía ser tenido como el mayor. Pero él les dijo:

+ «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve.

Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo preparo para vosotros el reino como me lo preparó mi Padre a mí, de forma que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel».

«Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».

C. Él le dijo:

S. «Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte».

C. Pero él le dijo:

+ «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes de que tres veces hayas negado conocerme».

C. Y les dijo:

+ «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?».

C. Dijeron:

S. «Nada».

C. Jesús añadió:

+ «Pero ahora, el que tenga bolsa, que la lleve consigo, y lo mismo la alforja; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí lo que está escrito: “Fue contado entre los pecadores”, pues lo que se refiere a mí toca a su fin».

C. Ellos dijeron:

S. «Señor, aquí hay dos espadas».

C. Él les dijo:

+ «Basta».

C. Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

+ «Orad, para no caer en tentación».

C. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo:

+ «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

C. Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:

+ «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación».

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció una turba; iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.

Jesús le dijo:

+ «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».

C. Viendo los que estaban con él lo que iba a pasar, dijeron:

S. «Señor, ¿herimos con la espada?».

C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús intervino diciendo:

+ «Dejadlo, basta».

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ «¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido? Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas».

C. Después de prenderlo, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro estaba sentado entre ellos.

Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:

S. «También este estaba con él».

C. Pero él lo negó diciendo:

S. «No lo conozco, mujer».

C. Poco después, lo vio otro y le dijo:

S. «Tú también eres uno de ellos».

C. Pero Pedro replicó:

S. «Hombre, no lo soy».

C. Y pasada cosa de una hora, otro insistía diciendo:

S. «Sin duda, este también estaba con él, porque es galileo».

C. Pedro dijo:

S. «Hombre, no sé de qué me hablas».

C. Y enseguida, estando todavía él hablando, cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces». Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Y los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes. Y, tapándole la cara, le preguntaban diciendo:

S. «Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?».

C. E, insultándolo, proferían contra él otras muchas cosas.

Cuando se hizo de día, se reunieron los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas; lo condujeron ante su Sanedrín, y le dijeron:

S. «Si tú eres el Mesías, dínoslo».

C. Él les dijo:

+ «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Pero, desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del poder de Dios».

C. Dijeron todos:

S. «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?».

C. Él les dijo:

+ «Vosotros lo decís, yo lo soy».

C. Ellos dijeron:

S. «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca».

C. Y levantándose toda la asamblea, lo llevaron a presencia de Pilato. Y se pusieron a acusarlo diciendo:

S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».

C. Pilato le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. Él le responde:

+ «Tú lo dices».

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».

C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».

C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.

Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre sí.

Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:

S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Ellos vociferaron en masa:

S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».

C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:

S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».

C. Por tercera vez les dijo:

S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.

Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.

Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?».

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:

+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.

El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:

S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:

S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

S. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:

S. «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».

C. Y decía:

S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

C. Jesús le dijo:

+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».

C. Y, dicho esto, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:

S. «Realmente, este hombre era justo».

C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.

Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.

Había un hombre, llamado José, que era miembro del Sanedrín, hombre bueno y justo (este no había dado su asentimiento ni a la decisión ni a la actuación de ellos); era natural de Arimatea, ciudad de los judíos, y aguardaba el reino de Dios. Este acudió a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.

Era el día de la Preparación y estaba para empezar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron, y vieron el sepulcro y cómo había sido colocado su cuerpo. Al regresar, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron de acuerdo con el precepto.

Palabra del Señor. (R. Gloria a ti, Señor Jesús.)



Credo

Credo de Nicea-Constantinopla

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.

Amén.


Credo «de los Apóstoles»

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.

Amén.



Santo

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosana en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosana en el cielo.



Cordero

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.



Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven espiritualmente a mi corazón.
(Pausa de adoración)
Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.




ARTÍCULOS DE LA SEMANA


Celebraciones de Semana Santa presididas por el Santo Padre
La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado las celebraciones de Semana Santa presididas por el Santo Padre Francisco.
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En Semana Santa, saquemos almas del Purgatorio
Aprovechemos las grandes gracias e indulgencias que recibiremos durante esta Semana Santa para ofrecerlas por nuestras hermanas, las Benditas Almas del Purgatorio.
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Los mejores, e históricos, e-books gratuitos para la Semana Santa
La colección digital de libros de Google va camino a convertirse en una auténtica biblioteca de Babel, aunque no siempre la colección sea de libre acceso. No obstante, entre la oferta de literatura religiosa, puede encontrarse una amplia variedad de acceso libre y gratuito que permite acompañar la vivencia de la Semana Santa. Y en algunos casos, con obras de colección digitalizadas con más de 200, o incluso 300 años.
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La desarmante belleza de un icono ruso para comprender el Domingo de Ramos
Realizado en 1497, este magnífico icono se conserva en el monasterio-museo de San Cirilo del Lago Blanco, en el norte de Rusia. En este domingo de Ramos le acompañará en la meditación del Evangelio, que narra la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén.
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Domingo de Ramos ha pasado, ¿qué hago con la palma?
Una bonita tradición cristiana es la de colgar la palma en el balcón o en una ventana.
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10 preguntas y respuestas sobre la Semana Santa: una ayuda para resolver tus dudas y curiosidades
¿Cuándo se celebra la Semana Santa y por qué cada año tiene una fecha diferente?, ¿Cuándo acaba la Cuaresma?, ¿Qué es el Triduo Pascual?, ¿Qué es la Misa Crismal?, ¿Cuáles son los colores litúrgicos de la Semana Santa?, ¿Qué se conmemora el Domingo de Ramos?
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10 maneras de contemplar y profundizar durante estos días en la Pasión de Cristo
La Encarnación del Hijo de Dios es la muestra de amor más grande que el hombre puede recibir. Jesús, siendo Dios, vino a este mundo y decidió entregar su propia vida para la salvación de la humanidad. Y lo hizo a través de una terrible muerte.
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14 películas para ver en la Semana Santa
Semana Santa es un tiempo propicio para conocer y reflexionar más sobre el sentido de ser cristianos y qué mejor si es con la ayuda de una buena película. Te dejamos 14 filmes con claves de fe que marcaron y cambiaron la vida de muchos de sus espectadores.
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VÍDEOS DE LA SEMANA



Resumen de la catequesis del Papa
6 de abril de 2022



La Semana Santa paso a paso
Fray Abel de Jesús



¿Cómo será la Semana Santa
en el Vaticano este 2022?
ROME REPORTS en español



Glorioso Rey en la Cruz
Athenas

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