Parroquia Cristo Redentor




PREPARACIÓN

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cinco velas. Tres velas son violeta, una es rosa y una blanca. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela morada y cada domingo de adviento encendemos una vela más hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. La vela blanca se enciende en Noche Buena porque nuestro Señor que es la Luz del Mundo ya ha nacido y está entre nosotros. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando un pasaje de la Biblia. Esto lo hacemos en las Misas dominicales y se recomienda hacerlo en los hogares. Si no hay velas de esos colores se pueden usar todas blancas ya que lo más importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús, Luz del Mundo.




PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Monición: No dejemos que los acontecimientos que padece el mundo y la crisis que vive nuestro país nos adormezcan. Jesús viene a nuestro encuentro y nos dice: ¡permanezcan despiertos!

Oración inicial: Señor Jesús, queremos hoy armar la Corona de Adviento y encender la primer vela morada, para reconocerte como la Luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Amén.

Bendición de la corona: Señor, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta corona, para que nos recuerde domingo a domingo que debemos estar despiertos para acoger a Cristo que nos trae la salvación. No dejes que los males que nos rodean nos impidan comprometernos contigo para cambiar el mundo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Al encender la primera vela: (una morada) Encendemos Señor esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!

Lectura evangélica: Lucas 21,25-36 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.

Meditación: Se hace un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y dialogar en familia con esta pregunta: ¿Qué propósito nos puede ayudar a tener un corazón mejor dispuesto para recibir a Jesús en esta Navidad?

Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Ven, Señor, te esperamos!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final: Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén.




SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Monición: Al celebrar este segundo domingo de Adviento nos hemos reunido alrededor de la corona para dejarnos iluminar por la Palabra de Dios y rezar en familia, esperando con alegría que Jesús nazca en nuestro corazón.

Oración inicial: Señor Jesús, estamos cerca de vivir un gran acontecimiento: tu nacimiento en medio de nosotros. Juan el Bautista anunció tu llegada pidiendo a los hombres que se arrepintieran de corazón. Hoy, nosotros, arrepentidos, te pedimos perdón a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Al encender las primeras dos velas: (dos moradas) Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto. La humanidad se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

Lectura evangélica: Lucas 3,1-6 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.

Meditación: Meditamos en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialogamos en familia con esta pregunta: ¿Qué piedras encontramos en el camino que a nuestro corazón le impiden llegar a Jesús? ¿Por qué es necesaria la conversión para el perdón de los pecados?

Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Señor, cambia nuestro corazón!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final: Querida Virgen María, Tú sabes que el camino a nuestro corazón está lleno de piedras, que no dejan que tu Hijo Jesús pueda venir a nosotros. Ayúdanos para quitar los obstáculos y permitir que Él pueda nacer en nosotros esta Navidad. Amén.




TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Monición: La razón más grande de nuestra alegría es Jesús presente entre nosotros y cuya segunda venida esperamos. Este domingo recordamos que en la Navidad que festejamos todos los años Jesús vino al mundo a través de María.

Oración inicial: Señor Jesús, no dejes que la alegría de tu presencia se borre de nuestro corazón, a pesar de los acontecimientos dolorosos que estamos viviendo en nuestra patria. Que la razón de nuestra alegría sea siempre el sentirnos amados por Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Al encender las primeras tres velas: (dos moradas y una rosa) En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar. Preparemos sus caminos, porque ya se acerca. Adornemos nuestra alma como una novia se engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero. Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Hoy cada uno de nosotros quiere ser, Señor, antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

Lectura evangélica: Lucas 3,10-18 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.

Meditación: Meditar en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialogamos en familia con esta pregunta ¿Qué actitudes y gestos son los que alegran nuestro corazón?

Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Señor, que no perdamos la alegría!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final: Querida Madre de Dios, que viviste con alegría los nueve meses de tu Adviento llevando al Niño Dios en tu seno, ayúdanos con tu oración para que no se borre nunca de nuestro corazón la alegría que nos trae Jesús. Amén.




CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Monición: En el cuarto domingo de Adviento nuestros ojos miran a María, ya que se aproxima el momento en que dará a luz al Hijo de Dios. Por eso al lado de la corona vamos a poner una imagen de la Virgen con una vela encendida. (distinta de las de la corona)

Oración inicial: Señor Jesús, hoy la liturgia nos invita a mirar a María embarazada, que te ha llevado en su seno durante nueve meses y que pronto te dará a luz. Ayúdanos a vivir con fe este misterio llamado Encarnación: que puedas entrar en nuestra vida personal y familiar. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Al encender las cuatro velas: (tres moradas y una rosa, tomando la luz de la vela que está delante de la Virgen) Al encender estas cuatro velas, en el último domingo de Adviento, pensamos en ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre. Nadie te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en ella como el grano de trigo se siembra en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven a salvarnos!

Lectura evangélica: Lucas 1,39-45 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.

Meditación: Meditamos en silencio y dialogamos en familia con esta pregunta: ¿Cuáles son los motivos por los que Isabel se alegra ante la visita de María?

Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Virgen María, danos a Jesús!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final: Querida Madre de Dios, te pedimos que nos hagas sentir aquella misma alegría y gozo que sentiste al dar la vida humana a Jesús. Nuestra familia quiere llevar esta felicidad a todas las personas que más sufren. Amén.




NOCHEBUENA

Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Monición: Esta Navidad queremos aprovecharla como un tiempo de gracia, para experimentar cómo Dios quiere habitar en este hogar y nacer en cada uno de nuestros corazones.

Oración inicial: Concede, Señor todopoderoso, que hoy brille para nosotros y todas las familias del mundo la luz de tu Palabra hecha carne. Amén.

Al encender las todas las velas: (tres moradas, una rosa y una blanca) Mientras colocamos al Niño Dios en el pesebre encendemos todas las velas de la corona, que este noche santa brilla con la máxima intensidad, signo de el que es la Luz del mundo.

Lectura evangélica: Lucas 2,1-14 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.

Meditación: (Leer pausadamente) Esperábamos la gloria deslumbrante del Señor y tú nos mandaste un tierno Niño en el silencio de la noche. Esperábamos un guerrero y tú nos has enviado un Príncipe de la paz. Esperábamos al Dios fuerte y omnipotente, y tú nos has dado un manso Cordero. Teníamos mucho miedo y tú nos has dado al Amor, la Paz y la Vida. Esperábamos recibir mucho de ti y tú has superado nuestra capacidad y deseo, tú mismo te nos has dado, todo entero y para siempre.

Peticiones: Mientras contemplamos al Niño Dios en el pesebre presentemos nuestras intenciones. Luego de cada una todos responden: ¡Hoy nos ha nacido el Mesías, el Señor!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final: Hoy la Virgen da a luz al Trascendente. Y la tierra ofrece una cueva al inaccesible. Los ángeles y los pastores le alaban. Los magos caminan con la estrella; porque ha nacido por nosotros, niño pequeñito, el Dios de antes de los siglos. Amén.

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