Parroquia Cristo Redentor

         

Blog del párroco


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  • 2020-02-13 7:05 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Con nuestro testimonio de vida que anuncia los valores del Evangelio «somos en muchas ocasiones el único Evangelio que los hombres de hoy todavía leen» dijo el Papa Emérito Benedicto XVI en su homilía el Miércoles de Ceniza de 2011. Hoy Jesús inicia una profundización de los valores que mueven al discípulo que vive las Bienaventuranzas, mostrando cómo actúa en tres situaciones de conflicto cuya solución depende de él. Primero, la reconciliación pronta y prioritaria con el que tiene quejas contra él o le debe algo. Segundo, cuando por fidelidad a la persona que ama, todo lo demás pasa a un segundo plano. Tercero, porque siempre dice la verdad el discípulo no tiene necesidad de jurar para acreditar su veracidad. Por el contrario, el mundo nos dice que debemos defender primero nuestro interés y que, para ello, si es necesario cometer una injusticia, ser infiel o mentir, se justifica hacerlo. Se nos quiere hacer creer que la verdad es relativa, que hay circunstancias en las que podemos saltarnos los derechos de los demás. En definitiva, que para salir adelante en la vida es necesaria una cuota de mal en nuestro proceder. Sin embargo, por experiencia sabemos que lo que Jesús nos dice es la pura verdad: cuando falta la reconciliación, la fidelidad y la credibilidad la convivencia fraterna se viene al piso. ¿Cómo están estos valores presentes en mi vida de seguimiento de Jesús?

    Consejo de la semana: Los alimentos que ingieres son un maravilloso don de Dios. Cultiva tu reconocimiento de que provienen de Él dando gracias a Dios por ellos antes de cada comida del día, tanto en público como en privado, sólo o acompañado. Anima a otros a hacer lo mismo. La sociedad de consumo alienta a derrochar en caprichos los bienes que Dios nos regala. Como discípulo agradecido te invito a que hagas lo contrario, aplicando la ley del amor y de la justicia, compartiendo de lo que tienes con los necesitados. No te conformes con dar de lo que te sobra. ¿Con quien o quienes has compartido tus bienes esta semana?

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-02-06 8:23 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Las Bienaventuranzas que, a diferencia de los Diez Mandamientos en el Antiguo Testamento, no son preceptos (haz esto y no hagas aquello) sino que describen cómo son los discípulos que se dejan introducir por Dios en su Reino, es decir, retratan la paradoja que se da cuando el discípulo que sufre, llora y es perseguido tiene a Dios como única riqueza (es “pobre en el espíritu”) y busca su voluntad (“la justicia”) alcanzando la felicidad aquí y ahora, porque comienza a vivir en Dios (“en el Cielo”) y Dios en él. Esto acontece no por el esfuerzo ni el cumplimiento de preceptos, sino porque el discípulo con su obrar entabla una relación personal con el Padre por medio de Jesucristo, lo que le permite a Dios transformarlo según Él es. La consecuencia lógica de esta transformación es que el discípulo se convierte en una persona “diferente”, que ya no es como los demás, sino que tiene la visión, criterio, estilo, preferencias y reacciones de Dios. Resulta, por tanto, ser «luz del mundo», que muestra cómo vive el ser humano –con valores opuestos a los del mundo y feliz– según el plan establecido por Dios antes de la creación y encarnado en su Hijo Jesucristo. Una luz no se enciende para ocultarla sino para que ilumine. Con encenderla ya ilumina, no hay que darle promoción. Cuando es una luz grande, como la que emite una ciudad en lo alto de un monte, simplemente no se puede ocultar. ¿Ilumina nuestra vida? ¿Ilumina nuestra comunidad parroquial?

    Consejo de la semana: Reflexiona con qué frecuencia participas en la Eucaristía. ¿Qué buscas cuando participas? ¿Deseas que llegue cada semana el momento de celebrar la Eucaristía en tu comunidad parroquial? Pide al Señor que puedas celebrarla activamente al menos cada fin de semana. Haz el propósito también de acudir a la Santa Misa al menos otro día en la semana.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-29 5:25 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Nos dijo el Papa Francisco en su homilía el 2 de febrero de 2019: «Si recordamos nuestro encuentro decisivo con el Señor, nos damos cuenta de que no surgió como un asunto privado entre Dios y nosotros. No, germinó en el pueblo creyente, en medio de tantos hermanos y hermanas, en tiempos y lugares precisos. El Evangelio nos lo dice, mostrando cómo el encuentro tiene lugar en el pueblo de Dios, en su historia concreta, en sus tradiciones vivas: en el templo, según la Ley, en clima de profecía, con los jóvenes y los ancianos juntos (cf. Lc 2,25-28.34). […] Dos jóvenes van presurosos al templo llamados por la Ley; dos ancianos movidos por el Espíritu. […] Así es como nace el encuentro con el Señor: el Espíritu revela al Señor, pero para recibirlo es necesaria la constancia fiel de cada día. Sin una vida ordenada, incluso los carismas más grandes no dan fruto. Por otro lado, las mejores reglas no son suficientes sin la novedad del Espíritu: la ley y el Espíritu van juntos. […] Dios nos llama a que lo encontremos a través de la fidelidad en las cosas concretas: oración diaria, la Misa, la Confesión, una caridad verdadera, la Palabra de Dios de cada día. […] Si esta ley se practica con amor, el Espíritu viene y trae la sorpresa de Dios».

    Consejo de la semana: Revisa tu fidelidad a las ‘cosas concretas’ que menciona el Papa: oración diaria, Misa, Confesión, caridad verdadera con obras, meditación y acogida diaria de la Palabra. ¿Ya las has puesto en el primer lugar en tu vida?

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-23 6:37 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos” anuncia Jesús en su predicación. El Reino de los cielos es el Reino de Dios. Y Dios reina donde se cumple su voluntad, lo que hace posible que Él se manifieste como Amor. Esto es ya una realidad en Jesús, quien no sólo anuncia sino que también encarna el Reino de Dios en su persona. Al igual que pasó por Galilea, por la vida cotidiana de los primeros discípulos –Pedro y Andrés; Santiago y Juan– y personalmente los invitó a seguirle, es decir, a anunciar y encarnar también ellos en sus personas el Reino, así también pasa junto a nosotros, en lo que estamos haciendo cada día –vida familiar, relaciones, ocupaciones, opciones, vida parroquial, alegrías, sufrimientos– invitándonos a convertirnos para dejar que el Reino llegue a nosotros. ¿Cómo pasa Jesús por tu vida? ¿En quienes? ¿En qué situaciones? ¿Con qué exigencias?

    Consejo de la semana: Al comenzar el nuevo año conviene revisar el uso de tu dinero y bienes materiales, que son don de Dios. Mira la proporción que dedicas a tus cosas y gustos y la proporción que empleas como lo haría Cristo: para servir a los demás. Pide ayuda al Señor para hacer ajustes. Revisa la aportación económica a tu parroquia para que sea a menos el valor de una hora de trabajo a la semana (es decir, tu salario semanal dividido entre las horas que trabajas a la semana; si estás retirado divide tu pensión mensual entre 160).

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-15 6:14 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    El verbo “ver” que aparece tres veces en el corto evangelio de hoy no se refiere sólo a la vista física sino a algo más profundo: un mirar a Jesús que conduce a la fe, a fiarse de Él para llegarlo a “conocer”; no en el sentido de saber quien es, sino de tener una experiencia de comunión de vida con Él. Es esta experiencia la que nos permitirá constatar que es verdad lo que dice Juan Bautista de Jesús: es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Esta frase se repite en cada Misa, justo antes de la Comunión, cuando el sacerdote muestra a Jesús Eucaristía. Nuestra experiencia de vida en comunión con Jesús es la que le permite quitar el pecado del mundo, comenzando por el pecado que hay en cada uno de nosotros. No sólo perdonar nuestros pecados, sino también transformarnos para que el pecado vaya desapareciendo de nuestras vidas, de nuestros pensamientos, palabras, obras y omisiones, como decimos en el Acto Penitencial al inicio de cada Misa. La práctica religiosa no es un fin en sí mismo. Lo que busca es abrir cauces para que “viendo” podamos “conocer” de primera mano al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Es así como vives la Misa, la Confesión, la oración, la adoración?

    Consejo de la semana: Identifica los dones por los que estás más agradecido a Dios. Revisa cuan apegado estás a ellos. Un modo de hacerlo es meditando sobre cómo te sentirías o reaccionarías si Dios retirara ese don o esos dones. Pide al Señor que te ayude.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-09 2:55 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    El Dios hecho hombre que vimos el domingo pasado –la Palabra hecha carne– por su infinito amor hacia nosotros se hace verdaderamente hombre con todas las implicaciones que ello conlleva. Aunque no tiene pecado, asume sobre sí las consecuencias de los pecados de la humanidad y comparte la suerte de los seres humanos pecadores. Por eso se somete al bautismo de Juan. Esta escena abre la vida pública de Jesús y anticipa lo que será su culminación: su solidaridad para con nosotros pecadores lo llevará a la muerte en cruz. Para los lectores de su evangelio, Mateo deja claro que aunque Jesús se bautice como los demás, no es un pecador: Dios Padre ratifica que Jesús es su Hijo y envía sobre Él su Espíritu. El amor fiel de Dios manifestado en Jesús –amor que hemos contemplado en estos días de Adviento y Navidad– debe despertar en nosotros un agradecimiento y asombro tales que tomemos la decisión irrevocable de acoger ese amor como don en nuestras vidas, para disfrutarlo y comunicarlo a los demás.

    Consejo de la semana: Hoy concluye el breve tiempo litúrgico de la Navidad y nos encontramos iniciando un nuevo año. De las cosas que has visto en tu oración personal que Dios te pide, toma una o dos, y pon manos a la obra sin dejar pasar un día más. Si no has visto nada claro, te sugiero: (a) adoptar la costumbre de acudir mensualmente al sacramentso de la Reconciliación, (b) adoptar la práctica de dedicar al menos treinta minutos semanales a la adoración eucarística, (c) adoptar la práctica de orar diariamente media hora tomando como apoyo las lecturas de la Misa de cada día.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-04 3:40 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)


    Queridos hermanos y hermanas:

    La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, más aún que la misma Navidad. Comenzó a celebrarse en Oriente en el siglo III y en Occidente se la adoptó en el curso del IV. Epifanía, voz griega que a veces se ha usado como nombre de persona, significa "manifestación", pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los magos. Tres misterios se suelen celebrar en esta sola fiesta, por ser tradición antiquísima que sucedieron en una misma fecha aunque no en un mismo año; estos acontecimientos salvíficos son la adoración de los magos, el bautismo de Cristo por Juan y el primer milagro que Jesucristo, por intercesión de su madre, realizó en las bodas de Caná y que, como lo señala el evangelista Juan, fue motivo de que los discípulos creyeran en su Maestro como Dios. Para los occidentales, que aceptaron la fiesta alrededor del año 400, la Epifanía es popularmente el día de los reyes magos. El verdadero rey que debemos contemplar en esta festividad es el pequeño Jesús. La estrella condujo a los magos junto al Niño Divino, al que buscaban para adorarlo. Los magos supieron utilizar sus conocimientos —en su caso, la astronomía de su tiempo— para descubrir al Salvador, prometido por medio de Israel, a todos los hombres. ¿Qué recursos utilizo yo para llegar al encuentro personal con Jesús? ¿Qué me impide reconocer la “estrella” que Dios hace brillar para guiarme? ¿Estoy dispuesto a hallar al Niño en la humildad del “pesebre”?

    Consejo de la semana: Te invito a meditar en el silencio de tu oración personal qué desearías ofrecerle al Niño como regalo este día. Pregúntale también a Jesús qué es lo que Él desea que le regales, que le entregues. No olvides que lo que le niegas a Jesús te lo niegas a ti mismo, y lo que le entregas a Jesús te lo das a ti mismo.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2020-01-02 3:21 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Dios hecho hombre –la Palabra que existía desde el principio y por medio de quien se hizo todo– es la vida y la luz verdadera del hombre. A cuantos acogen a la Palabra, les da poder para ser hijos de Dios si creen en Él. En este primer domingo del año 2020 te invito a ponderar la grandeza de un Dios que nos ama tanto que no le basta regalarnos todo lo que ha creado, sino que se nos quiere regalar Él mismo. Quiere donarnos vida –su Vida– para que sea luz verdadera en cada uno de nosotros. La metáfora de la luz es muy expresiva: cuando estamos en tinieblas no vemos, y por tanto no podemos actuar bien, no podemos hacer nada sin tropezar o equivocarnos, confundimos una cosa con otra, no podemos captar la verdad de las cosas, ni siquiera de nosotros mismos porque no vemos claramente. Quiero que medites también la grandeza de un Dios que aun sabiendo que sin su Vida estamos en tinieblas, no nos la impone sino que la ofrece como don. Por eso cabe la posibilidad de que el mundo –tú y yo– rechacemos la luz y sigamos en la tiniebla. Acoger el don de la Vida implica una tarea: requiere que creamos en la Palabra, es decir, que nos fiemos de Él y pongamos su voluntad primero que nada en nuestra vida.

    Consejo de la semana: “Dar gracias” en el evangelio (en griego) se dice “Eucaristía”. Hoy domingo todos los católicos celebramos la Eucaristía, la Santa Misa. Para que la Misa sea una acción de gracias es necesario estar agradecido, y para estar agradecido es necesario reconocer aquello por lo que estamos agradecidos: reconocer que todo lo que somos y tenemos es don de Dios. La Misa es el momento de dar gracias como Cristo las dio: poniendo –con Él y en Él– todo lo recibido del Padre en sus manos. Practícalo este domingo.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2019-12-31 8:37 AM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    Al comenzar un nuevo año civil damos gracias a Dios por bendecirnos continuamente: por su fidelidad a pesar de nuestras infidelidades, por su bondad a pesar de nuestra maldad, por su generosidad a pesar de nuestro egoísmo, por su amor a pesar de nuestro desamor. Queremos vivir cada día del nuevo año firmemente apoyados en Dios, la Roca firme, el único que da estabilidad a nuestros vaivenes y fortalece nuestras debilidades permitiéndonos enfrentar el futuro con confianza. Reafirmamos nuestra fe en Aquel que es Señor del tiempo y de la historia: origen, centro y meta de nuestra historia personal y comunitaria; Aquel que con Amor nos conduce al Amor. Al cruzar el umbral de este Año Nuevo, celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, a quien invocamos justamente como Puerta del Cielo, para que bajo su amparo estos próximos meses –vividos a ejemplo de María en comunión con Dios– sean para nosotros verdadero camino hacia el Cielo. Hoy también la Iglesia celebra la Jornada Mundial por la Paz. Todos queremos un mundo mejor. Todos queremos que Dios nos bendiga y bendiga a los demás. Pero esto solo es posible cuando trabajamos por la paz, no la paz que da el mundo –la que se basa en un equilibrio de egoísmos–, sino la que nos trajo Jesucristo y que se basa en la victoria del amor sobre todo pecado: cuando nuestra vida, como la de Santa María, está alineada con la voluntad de Dios.

    Consejo de la semana: Revisa como vives el momento del Rito de la paz dentro de la Misa. ¿Eres consciente de que no se trata de un saludo sin más –por más cariñoso y genuino que sea– sino de comunicar a los demás la paz de Cristo que el sacerdote nos ha participado (“La paz del Señor esté con ustedes”)? ¿Te das cuenta de que dar la paz al hermano que está junto a ti en la Misa –y que representa a toda la Iglesia Católica, por lo que no hay necesidad de dar la paz a todos los presentes– significa dejar que Cristo reviva su Misterio Pascual en ti, venciendo todo pecado y transformándote según la voluntad de Dios?

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

  • 2019-12-25 4:01 PM | P. Angel L. Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:

    De entre las muchas virtudes que adornan a la Sagrada Familia, el evangelio de hoy destaca la obediencia, específicamente la de José. La obediencia a la voluntad de Dios es indispensable para vivir la comunión con Él, para recibirle como don y que sea “Dios-con-nosotros”. Esta voluntad se nos comunica mediante la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición custodiadas por la Iglesia. También es necesario discernir los acontecimientos de la vida y las palabras que nos dirigen los demás, ya que Dios nos habla por medio de ellas, así como mediante las mociones interiores del Espíritu Santo. Obedecer la voluntad de Dios nos hace reconocer y acoger todo como don suyo, viviendo agradecidos y usando los dones según Su voluntad. Hoy que contemplamos el modelo de familia en la del Hijo de Dios, te invito a reconocerte y acogerte como don de Dios: tus facultades espirituales, inteligencia, voluntad; tus capacidades y talentos; tu cuerpo con sus características incluyendo tu sexo, son un don de Dios para ti. La familia fundada en el matrimonio, unión del hombre y la mujer, abierta a la procreación, es un don de Dios. Querer redefinir la familia, el matrimonio y sus fines es un rechazo a Dios, sus dones y su voluntad.

    Consejo de la semana: Vive hoy la acogida y el servicio, dos de los pilares de la corresponsabilidad. Llega a la Misa dominical temprano y ofrécete a servir dando la bienvenida a los que llegan, entregándoles el boletín y la hoja de cantos o cancionero y ofreciéndoles el periódico El Visitante. Saluda e interésate por los que asisten semanalmente y aún no conoces. Trata a los demás como te gustaría ser tratado cuando llegas a la parroquia. Verás como todo cambia.

    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.

    P. Ángel

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