Parroquia Cristo Redentor

Blog del párroco

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  • 2016-04-09 7:47 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    El Evangelio según Juan que nos presenta hoy la liturgia narra “la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos” (20,14). Esta manifestación no consiste sólo en la revelación de la verdad de la resurrección (no es sólo saberlo en nuestra mente), sino en hacer la experiencia del hecho. Vemos cómo los discípulos aprenden a vivir pascualmente, es decir, a actuar guiados por la Palabra de Jesús entrando así en una relación vivificante con el Señor Resucitado. Descubren además, que vivir en comunidad no es sólo encontrarse, estar juntos, hacer cosas juntos, sino llegar a ser comunidad de amor como resultado de vivir la comunión con el Resucitado, quien ejerce su señorío en la Palabra y la nutrición eucarística, evocada por la invitación de Jesús a comer y la frase “Toma el pan y se lo da” (21,13b). ¿Tengo el valor de reconocerme necesitado de Él, de su presencia, de experimentar la comunión con Él? ¿Me dejo guiar por su Palabra? ¿Me dejo nutrir de la Eucaristía, o sólo comulgo?


    Consejo de la semana:  ¿Ya cultivas por media hora diaria la escucha y acogida de la Palabra en el silencio del corazón? ¿Que tal si decides separar ya, comenzando hoy mismo, esa media hora en el mejor momento de tu día, a solas, en silencio con Dios? No olvides que para que esto se de es necesario disciplinarse en cuanto al uso del tiempo. ¿Qué ajustes necesitas hacer?


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-04-01 8:10 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    El apóstol Tomás no acepta el testimonio de los otros discípulos sobre el Resucitado. Él pone sus condiciones para aceptar el hecho: pide verlo y tocarlo. Pero Jesús no quiere que nadie quede excluido del gozo pascual, de participar en su victoria sobre el pecado y la muerte. Por eso trata a Tomás con misericordia –buscando su bien y su felicidad por encima de todo– y le concede lo que pide. Sin embargo, nos deja claro a los discípulos de todos los tiempos que la fe no puede depender de las condiciones que cada uno quiera poner. Por eso serán dichosos los que “crean sin haber visto”. Esta fe se logra por medio del testimonio del Evangelio y de la predicación de la Iglesia. Dios nos muestra su misericordia cuando nos dejamos educar y modelar por su Palabra para vivir la vida del Resucitado. Nosotros mostramos la misericordia de Dios a los demás cuando nuestra vida manifiesta la victoria del Resucitado sobre el pecado y la muerte.


    Consejo de la semana:  En este domingo de la Divina Misericordia, en este Año Jubilar de la Misericordia, te propongo llevar a cabo una de las 14 obras de misericordia corporales y espirituales como signo de que el Resucitado está vivo y actuando entre nosotros.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-03-26 4:44 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, comprueban hoy que el pecado y la muerte no tienen la última palabra. La tiene una vida según la voluntad de Dios, o sea, entregada generosamente al servicio de los hermanos con lo que somos y tenemos, y que antes hemos recibido de Dios. Es la vida que vivió Jesús. El discípulo amado “vio y creyó” (Jn 20-8). ¿Qué vio? El sepulcro, las vendas y el sudario. Todos signos relacionados a la muerte, consecuencia del pecado. Vio que estaban vacíos, que no hacían falta ni tenían sentido ya. Y concluyó que vivir como Jesús en fidelidad a la voluntad del Padre no desemboca en la muerte sino en la Vida. La Pascua nos demuestra que con Dios no tenemos que resignarnos a vivir para nosotros y por nuestra cuenta. Hagamos la experiencia del discípulo que Jesús tanto quería: acojamos al Resucitado y vivamos como Él: por, con, en y para Dios. Y así será nuestra su Vida y, junto con ella, tendremos todo lo demás que nuestro corazón anhela.


    Consejo de la semana:  En este gran día de la Pascua haz examen: ¿qué primeros frutos puedes recoger hoy del camino preparatorio de la Cuaresma, de esta Semana Santa y del Triduo Pascual que hoy culmina? ¿Qué sepulcros, vendas y sudarios vacíos puedes ver en tu vida? ¿Qué ha cambiado en tu relación con Dios, con los hermanos? ¿Qué aspectos de tu vida has dejado que el Padre resucite?


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-03-18 7:05 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Quizás como ningún otro texto evangélico, la Pasión nos muestra a Jesús insobornablemente comprometido con la voluntad de su Padre. Nada mi nadie consigue apartarlo del amor del Padre manifestado en los acontecimientos de la “Hora” que Él le ha preparado. Lo que expresó a su Padre en palabras en la Última Cena –“todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío” (Jn 17,10)– y que es lo mismo que le dijo el padre al hermano mayor en la parábola hace dos domingos, Jesús lo hace vida radiante con la que ilumina y vence todo el pecado del mundo. En ello tenemos la evidencia para reconocerle como el Hijo amado que el Padre nos pidió escuchar hace cuatro domingos. Repasa el Evangelio de la Misa, la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, un relato largo pero deslumbrante. Medita despacio los pasajes que te hayan tocado, las frases o palabras que te “hablen”.


    Consejo de la semana:  A las puertas de la Semana Santa, reflexiona en tu oración hasta que punto puedes, como Cristo, confesar tu fe no sólo de palabra sino con tu vida concreta comprometida con la voluntad del Padre en todo momento. Escoge un elemento que todavía tengas que entregarle a Dios y trabaja con él. Luego ofrécelo en la Misa en la Presentación de los dones junto al pan y al vino sobre el altar. Acostúmbrate a hacer esto en cada Eucaristía.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-03-11 4:05 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    En la Bula convocando el Jubileo de la Misericordia el Papa Francisco nos ha dicho que la misericordia de Dios es su responsabilidad por cada uno de nosotros, que le lleva a poner en juego su omnipotencia para buscar nuestro bien, vernos felices, colmados de alegría y serenos (ver n. 9). El comportamiento de Jesús en el Evangelio de hoy deja claro que la misericordia es el criterio del Padre, superior a la Ley de Moisés, que era el criterio de sus interlocutores. La misericordia no se opone a la Ley sino que es condición para poder cumplirla en plenitud. Para nosotros que vivimos en la Nueva Alianza, la Nueva Ley es la voluntad de Dios para cada uno en cada momento. Vivir esta plenitud de la Ley es posible gracias al Espíritu Santo que nos regala un corazón nuevo –un nuevo modo de ser– hecho por Dios en cada uno. ¿Sigo aferrado al cumplimiento de preceptos y con ellos me doy por satisfecho sin darme cuenta de que con ello ni siquiera cumplo con el espíritu de la Ley? ¿Me lleva esta actitud a ser duro con los que no “cumplen”?


    Consejo de la semana:  Reflexiona en qué aspectos de tu vida no alcanzas a vivir el lema del Año de la Misericordia: “Misericordiosos como el Padre” (n. 14). Habla un rato en tu oración sobre lo que Dios te propone para llevarte a ser como el Padre, en concreto sobre cómo recibes y ofreces el perdón.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-03-05 7:56 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    El hijo pródigo es el prototipo del “ateo práctico”. No quiere saber nada del padre de la parábola –que representa a Dios–, sólo quiere sus cosas –la parte de la herencia– para llevar a cabo sus planes. Una vez que las consigue cree que son suyas, obtenidas gracias a su esfuerzo e ingenio, y tiene derecho a hacer con ellas lo que crea. El hermano mayor es el prototipo del “católico práctico”. Para obtener lo que ve como conveniente –los beneficios de vivir en la casa del padre, aunque no como hijo– “cumple” con Dios, le da para que Él le de. Tiene mentalidad de comerciante, de empleado, de sirviente. Y se siente con derechos a lo que Dios le “tiene” que dar a cambio de su servicio. Antes del regreso del hermano menor, ninguno ha descubierto que lo único que les hace plenos y felices es vivir en la “casa del padre” –ser en verdad hijos–, una metáfora para indicar la comunión con Dios. Únicamente cuando dejamos que Dios se nos de poniéndose a nuestro servicio –amándonos, pues Dios es Amor– recibimos el “paquete” completo que incluye a Dios y todos sus dones. Sólo entonces podemos decir como el padre de la parábola –y como Jesús en su vida y su Pasión– “todo lo mío es tuyo”. Pero cuando somos los únicos protagonistas de nuestras metas y proyectos –dejando a Dios fuera, sin importarnos Su voluntad– no alcanzamos a tener ni lo que creemos haber conseguido, ni tampoco a Dios.


    Consejo de la semana:  Te invito a meditar sobre lo que has recibido de Dios para tu prójimo. ¿Cómo va tu tarea de compartirlo –es decir, de manejarlo según la voluntad de Dios– esta Cuaresma? ¿Has experimentado también que lo que tu prójimo posee es un don para la Iglesia, la humanidad y para ti? ¿Qué cambios en tu vida harían posible esta experiencia?


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-02-26 2:15 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Con una corta parábola Jesús nos invita a meditar sobre nuestro camino de conversión: es cuestión de examinar los frutos. Somos la higuera que Dios quiere plantar en su viña, podar, abonar y cuidar para que de fruto. Convertirse es pasar de ser para mí a ser para los demás, de ser por mi cuenta a ser por, con, en y para Dios. Es pasar del espejismo de creer que con nuestro esfuerzo ya hemos llegado a donde Dios nos quiere, a darnos cuenta de que la higuera no puede dar fruto si no es Dios quien la planta, poda, abona y cuida. Dejar que Dios haga esto con nosotros es abrirse a la experiencia de la misericordia de Dios y es la única manera de dar fruto. ¿Qué “abonos” necesito para dar los frutos que Dios quiere? ¿De qué me debo dejar “podar” por Dios?


    Consejo de la semana:  Esta semana ábrete al “abono” del perdón incondicional de Dios. Examínate cada noche antes de ir a dormir y pide perdón por las faltas y pecados del día.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-02-19 5:34 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    En los momentos de oscuridad y duda, de pruebas y sufrimientos nos gustaría tener la firme convicción de que podemos fiarnos de Jesús, de su Palabra. Es decir, nos gustaría una fe firme como una roca, que nos permita recorrer el camino de la voluntad de Dios sin desvíos. Hoy es el Padre quien nos dice que Jesús es realmente su Hijo, en quien podemos confiar. Y nos invita a escucharle con la certeza de que el Hijo nos comunica el querer del Padre. Para entender esto los discípulos necesitaron de tiempo y de silencio. Necesitaron recorrer el camino que conduce hasta la Cruz. Sólo el discípulo que escucha y comprende este misterio, podrá ser misionero de la vida en el día pascual. ¿Cómo está mi trato cotidiano a solas, en el silencio, con el Maestro? ¿He encontrado el gusto por estar a solas con el Maestro, como Pedro, que se quería quedar allí en el monte de la transfiguración?


    Consejo de la semana:  Pon en práctica esta semana el mandato del Padre de “escuchar” a su Hijo cada día en tu oración personal. Reflexiona también sobre los signos de transfiguración –de divinización– que puedes detectar en tu vida.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-02-13 2:55 PM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    Cada año, al comienzo de la Cuaresma, el relato de las tentaciones de Jesús en el 

    desierto nos recuerda que todos somos tentados, todos somos probados. La tentación es inevitable. Jesús fue tentado. Pero Jesús las venció. Nuestra respuesta a la tentación dejará claro dos cosas: (1) quien es realmente Dios para mí (¿me dejo servir por Él sin condiciones, o busco alguien más o algo más que me sirva, que me de lo que quiero?), y (2) a que o a quien sirvo (¿sirvo a Dios o a otros intereses, de los que pienso recibir lo que sólo Dios me puede dar?). Te invito a que a lo largo de la Cuaresma examines las tentaciones que con frecuencia te atraen o hacen caer y repases a fondo en cada una los dos puntos mencionados.


    Consejo de la semana:  Hemos distribuido los libritos de meditaciones diarias con temas de corresponsabilidad para la Cuaresma. En la portada te pedimos que hagas tuyo el siguiente programa espiritual: (1) ORACIÓN PERSONAL: 30 minutos diarios a solas con Dios; (2) SANTA MISA: asistencia puntual a la liturgia dominical; (3) RECONCILIACIÓN: al menos una vez en Cuaresma; (4) OFRENDA DE TESORO: participa en el Combo 3 en 1 para Cáritas parroquial y nuestros hermanos necesitados; (5) OFRENDA DE TIEMPO: visita un enfermo o envejeciente de la comunidad por espacio de media hora semanal. Anímate y verás que esta Cuaresma será diferente.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

  • 2016-02-06 7:56 AM | P. Ángel Ciappi (Administrator)

    Queridos hermanos y hermanas:


    El relato evangélico de hoy nos presenta a Jesús, el Maestro, que enseña con su Palabra desde la barca de Pedro. También nos muestra que su Palabra no es sólo para ser acogida con la inteligencia sino sobre todo con la vida: su Palabra tiene poder, el poder de Dios que hace lo que dice. De ahí que luego de la experiencia de fe –de fiarse de Jesús y obedecer su Palabra– Pedro puede llamarlo “Señor”. Es un reconocimiento de que la eficacia de la pesca no proviene de sus fuerzas, sino del Señor. Escuchando la Palabra del Señor y ejecutando su voluntad, Pedro y sus compañeros se convierten en servidores eficaces del Reino de Dios. La misión no se apoya tanto en las cualidades personales de los misioneros, por muy grandes que puedan ser, sino ante todo en la “Palabra del Señor”. ¿Qué implica en mi caso el hecho de que la vocación es el efecto y la respuesta libre y confiada al poder de la Palabra de Jesús?


    Consejo de la semana: Durante la celebración de la Eucaristía, trata de escucharte y de entender el significado de las palabras que pronuncias para decirlas no sólo con tu voz, sino con todo tu ser.  Escúchate pronunciar “Te alabamos, Señor”, “Ven, Señor, Jesús”, “No soy digno de que entres en mi casa”, “Padre nuestro, que estás en el cielo”. Cobra conciencia de que estás en la presencia de Aquél a quien le hablas. Haz el esfuerzo por participar junto a toda la asamblea, a una sola voz, desechando las respuestas mecánicas, de prisa y sin pensar.


    Gracias por ser parte de nuestra familia de fe. Dios te bendiga abundantemente.


    P. Ángel

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